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05 de marzo, 2026

El perdón, en su sentido más literal, se define como el acto de dejar ir la ira o el resentimiento hacia alguien por una ofensa o un error. Es una palabra que se usa a menudo a la ligera, como si fuera tan simple como decir “está bien” y seguir adelante. Pero con el tiempo empecé a pensar que el perdón podría ser un poco más complejo.

Aun así, no quiero que esto se convierta en una larga reflexión. La verdadera razón de esta entrada es un sueño extraño que tuve hace unos días.

Bueno, tal vez no fue solo extraño, se sintió más triste, o reflexivo.

Estaba de nuevo en la escuela, en el instituto, rodeado de gente que conocía. Todos parecían rogar por mi perdón. Algunos gritaban, otros lloraban, incluso suplicaban. Cada uno con sus propias razones. Y simplemente los perdoné uno por uno. Un rostro familiar tras otro.

De todos ellos, el único que recuerdo claramente es el de una chica que lloraba desconsoladamente.

Pero bueno, sigamos.

Al final, solo quedaba una persona. Alguien a quien no reconocí, y no recordaba por qué estaba allí.

Me senté frente a él mirandolo para llamar su atención y derrepente dijo:

«Hay alguien a quien olvidaste perdonar».

«¿A quién olvidé?», pregunté.

«Olvidaste perdonarte a ti mismo».

La verdad es que no creo que los sueños sean completamente reales ni que siempre tengan un significado definitivo. Quizás las razones del sueño ni siquiera eran ciertas. Quizás esas personas ni siquiera saben nada sobre el perdón.

Pero cuando desperté, me quedé allí, mirando al techo en silencio, escuchando el sonido de mi alarma… o tal vez era música. Pensando ¿En qué te preguntaras? No estoy seguro.